La libreta funciona hasta que la tienda crece. El punto en que deja de alcanzar casi siempre es el mismo: cuando ya no puedes contestar "¿cuánto tengo de esto?" sin ir a contar el anaquel tú mismo.
| Libreta | Anaquel | |
|---|---|---|
| Saber cuánto hay de un producto | Contando en el anaquel | En la pantalla, al instante |
| Corte de caja | Sumando tickets a mano | Automático, por turno y cajero |
| Producto por caducar | Se descubre al venderlo caduco | Aviso antes de que se venza |
| Margen por producto | Difícil de calcular a mano | Calculado solo, por venta |
| Varias personas cobrando | Nadie sabe quién anotó qué | Corte separado por cajero |
| Consultar el negocio fuera de la tienda | Hay que estar ahí, con la libreta | Desde el celular, en cualquier lado |
Con un catálogo muy chico y un solo encargado que ve todo el negocio, la libreta puede alcanzar. El problema aparece con el crecimiento: más productos, más de una persona cobrando, o más de una sucursal — ahí la memoria y el papel dejan de ser suficientes.
No es solo el tiempo de sumar. Es la mercancía caduca que se vende sin querer, el faltante de caja que nadie puede explicar porque nadie separó los turnos, y el producto que se agota sin que nadie lo note hasta que un cliente lo pide y no está.
Ver cómo funciona el punto de venta completo en punto de venta para abarrotes, o el precio en precios.